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Seis variantes cuatro tiempos

La intención de esta “puesta en escena” toma como primer momento de inspiración el poema EL hombre imaginario de Nicanor Parra, aquel poema donde el texto nos ofrece una serie de referencias de aquello otro, en donde cualquiera puede colocar lo propio, a fin de cuentas, las imágenes son una relación con lo propio histórico, donde las nociones de la percepción son atravesadas por un sinfín de relatos imaginarios.

Los paisajes irracionales que se encuentran en las imágenes de Carlos Guevara juegan con ese mismo dolor (fragmento del poema), aquella parte del poema en donde pareciera que algo de lo imaginario no aparece como se quisiera. Así el fantasma que forma parte de la cotidianidad del sujeto y soporta su realidad no deja de estar presente en su ser, atravesado por una suerte de claroscuro sin llegar a los negros ensordecedores y los blancos que presumen perfección.

De esta forma nuestro hombre imaginario se dibuja en torno a aquel otro, José Valdés, que suponemos como un pianista potosino; y es ahí en el suponer donde convocamos su letra, sus objetos para quizá poder anudar lo histórico del personaje imaginario con lo histórico propio por medio de esta “puesta en escena imaginaria”.

Esta obra formo parte de la exposición Seis Variantes Cuatro Tiempos en el Instituto Potosino de Bellas Artes. 

Carlos A. Guevara

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